Un poco de todo…

Medicamentos y otros bichejos químicos curiosos

Un nuevo fármaco revolucionario… este sí que sí

Posted by azuara en 2 mayo 2007

Muchos aseguran que el Havidol (nombre químico: Avafynetyma HCl) les ha cambiado la vida. Con pocos meses en el mercado farmacéutico, este medicamento de los laboratorios Paradise Pharmamed es el primer y único tratamiento efectivo contra el Desorden de déficit de ansiedad y atención social disfórica (DSACDAD), una enfermedad poco frecuente. Este mal se caracteriza por síntomas como:

Inquietud ante la vida, tensión, nerviosismo o cansancio, preocupación por el peso, signos de envejecimiento, estrés en el trabajo, hogar o durante actividades que antes eran placenteras como ir de compras.

Es un inhibidor de la fosfodiesterasa específica de la guanosina monofosfato cíclica (cGMP) tipo 5 (PDE5) que interviene en el metabolismo de la hedonina, hormona descubierta hace poco y que se dispara en el sistema de recompensa cerebral cuando “sentirse bien no es suficiente”. De esta manera, el Havidol se une a la nueva generación de fármacos como Fukitol, Panexa, Progenitorivos y Proloxil, capaces no sólo de actuar sobre el cerebro, sino también sobre el “alma”.

A que suena bien…

El Havidol no existe, es sólo un producto de la imaginación de Justine Cooper. Y la enfermedad que cura, tampoco. Fue presentado hace poco en Nueva York, en la exposición

Havidol – When More is Not Enough que incluyó toda la parafernalia digna de un fármaco innovador: vídeo, testimonios, folletos, camisetas, web, cóctel, público, nota de prensa, slogans y hasta encuestas.Echando una ojeada al bicho, más de uno dio cuenta de los errores de esta ofuscación química:

“avafynetyme HCl has the empirical formula C22H19N3O4 representing a molecular weight of 389.41. The chemical designation is pyrazino[1?,2?:1,6]pyrido[3,4-b]indole-1,4-dione,6-(1,3-benzodioxol-5-yl)- 2,3,6,7,12,12a-hexahydro-2-methyl-,(6R,12aR)”

La estructura química no coincide con la fórmula (no hya nitrógenos) además de que no salen las cuentas con el peso molecular (302,37 en lugar de 389,41). De hecho… (¡tarán!) la nomenclatura IUPAC que le han puesto se parece sospechosamente a la de Cialis (con PM 389,41 vaya). Esta artista se ha ido por la vía fácil…😉

Frikadas de químico/farmacéutico aparte, lo interesante de todo este montaje es su intención. Trata de alertarnos por un lado, de las estrategias de marketing de las compañías farmacéuticas y sus modos de proceder, y por otro (mucho más grave) de la inocencia de los consumidores al creerse todo lo que sale en la tele, incluso si las promesas de estos compuestos “terapéuticos” son tan absurdas como en este caso. La idea principal: “Que algo parezca real, no significa que lo sea”.

Un nuevo medicamento, que (de ser real) se uniría a la pléyade de fármacos existentes en la actualidad contra los trastornos leves de la conducta, típicos malestares difíciles de definir y que son tachados por algunos de meras invenciones de la maquinaria farmacéutica. Hace algunos meses hablamos de la conocida como desease mongering o tráfico de enfermedades, a raíz de la publicación aparecida en PLoS Medicine. Para inventar una enfermedad (casi siempre psíquica) basta con convencer a la gente de que todos los malestares pueden ser corregidos con alguna sustancia nueva, y aquí intervienen médicos, farmacéuticos, hospitales, prensa, asociaciones de afectados

Para Philippe Pgnarre, el desarrollo de estos compuestos es algo peculiar:

Se suministra a pacientes/voluntarios una determinada sustancia hasta que comienza a definirse entre los receptores un grupo que afirma experimentar sensaciones parecidas (tranquilidad, placer, euforia…). A continuación se pide a los psicólogos que identifiquen colectivos por los síntomas que ahora se sabe curar y a los que se pueda recomendar la ingestión del mencionado principio activo. Por fin, ya sólo queda buscar un nombre impactante para el padecer, asignarle unos síntomas que (ya) sabemos curar y, para terminar, pasar los datos al departamento de marketing para que se ocupe del resto.

En cuanto al nombre ya no hay problema. Mike Adams ha inventado un divertido motor:

¡Tú también puedes inventar enfermedades!


capaz de generar más de 73.000 desórdenes, síndromes y disfunciones, con sus respectivos nombres y síntomas, que hasta parecen reales.


Aunque para Cooper, el proceso de invención no es siempre tan “radical”. Muchos de estos síndromes son reales (como el síndrome premenstrual o de piernas inquietas), pero lo que es más dudoso es el tratamiento que la industria farmacéutica nos presenta ¿son tan graves estos malestares como para medicalizarlos? Hace poco hemos oído hablar de las consecuencias de tratar niños hiperactivos con antidepresivos… ahora considerados incluso peligrosos.

La exposición, que forma parte de la campaña News Target, ha tenido un éxito sorprendente: A los pocos días de la inauguración, según Reuters, la página alcanzaba el cuarto de millón de visitantes y asociaciones de todo tipo la enlazaban y recomendaban el nuevo medicamento.

Pero no a todo el mundo le ha hecho gracia este montaje. Cuando se les pregunta, las farmacéuticas no se pronuncian. Por su parte, algunas asociaciones de pacientes acusan a la artista de haberse reído de enfermedades serias, consideran que ha jugado con la esperanza de muchos enfermos. Todavía hay gente que no se ha dado cuenta de que todo es una broma.

Eso sí, no podemos negar, que ha sido una revolución.

Fuente | The Scientist
Enlace | Havidol, a wonder drug that produces extreme jealousy

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La farmacia de la naturaleza y los piratas

Posted by azuara en 24 abril 2007

¿Cómo se descubre o inventa un medicamento? (III)

I – La historia del descubrimiento de los medicamentos
II – Algunos ejemplos de medicamentos naturales

Hace unas semanas estuvimos hablando de medicamentos que habían sido descubiertos en la naturaleza. Quedaba por puntualizar que, aunque en un principio estos fármacos se extraían de plantas, en la actualidad, la mayoría de ellos se fabrican en el laboratorio, por dos razones: así se garantiza la pureza del compuesto y se protegen los limitados recursos naturales. En esta entrada, por ejemplo, explicamos el problema de la falta de artemisas para fabricar el tratamiento más importante que se usa contra la malaria hoy en día: la TCA.

Porque, como ya comentamos, la búsqueda de remedios naturales no ha, ni mucho menos, terminado. Una rama importante de la industria farmacéutica se ocupa del análisis de medicamentos naturales utilizados por distintos pueblos de forma tradicional: La etnobotánica. Dado que existen más de 250.000 especies vegetales en el Planeta, y que se ignora el potencial médico de al menos el 95%, el sentido común nos dice que hay muchas sustancias utilizables como medicamentos que aún esperan ser descubiertas.

Tras el terremoto de 1985 en México muchos heridos fueron tratados con un viejo remedio, el tepezcohuite, que ya conocían los mayas. Este polvo de la corteza de una pequeña mimosa acelera la cicatrización de las heridas. Los análisis de la planta descubrieron una increíble riqueza biológica capaz de estimular la reproducción celular y frenar su degeneración. Hoy en día, los campos de tepezcohuite mexicanos están protegidos por el ejército.

Mano a mano, la etnofarmacología se encarga de separar los distintos componentes que forman un producto natural y analizarlos en ensayos biológicos. Cuando se obtiene alguna molécula interesante se la considera un líder de una nueva familia de medicamentos, y se “inventan” derivados que la puede intentar mejorar. Para ello se realizan modificaciones químicas establecidas o al azar (en compuestos nuevos), pero de esto hablaremos más adelante.

Otro método para descubrir moléculas innovadoras es la mencionada prospección química, que consiste en la creación de enormes bibliotecas de compuestos químicos que se someten a ensayos que nos den pistas sobre su posible utilidad. En la actualidad gracias a la bioinformática se pueden analizar millones de moléculas en muy poco tiempo. A esto hay que unir los avances en la automatización de los ensayos farmacológicos y el empleo, para identificar sustancias activas, de receptores especificos y de cultivos de células.

Una de estas prospecciones de productos naturales con propiedades anticancerosas la realizó el National Cancer Institute en los años 50. Treinta y dos años después, tras haber examinado 35.000 compuestos, sólo uno, el taxol, que se extrae de la corteza del tejo, demostró tener propiedades antitumorales y antileucémicas aptas para el uso humano. Sin embargo, obtenerlo de su fuente natural supone el sacrificio del árbol y su síntesis de novo tampoco es rentable. Como explican muy bien en el Arbol de la Ciencia, la vía de investigación actual está orientada a encontrar otras sustancias similares en el tejo pero más abundantes y fáciles de obtener (en las hojas, por ejemplo) que se puedan transformar en taxol.

Sin embargo, en estos días el panorama de la prospección química se ensombrece porque la variedad de los seres vivos y ecosistemas enteros del Planeta, su biodiversidad, están disminuyendo.

Un ejemplo concreto de la búsqueda del equilibrio entre investigación y medio ambiente lo encontramos en 1991 en Costa Rica. El país resolvió que un cuarto de su superficie sería destinado a la conservación y, para ocuparse de ella, creó el Instituto Nacional de Biodiversidad (INBIO). El INBIO se propuso la enorme tarea de indexar su biodiversidad que, como suele suceder en los trópicos, normalmente por falta de medios, no había sido catalogada. Pero esta información era de un interés enorme para la industria, y la farmacéutica Merck acordó dar fondos al instituto a cambio de los derechos para explotar estos compuestos químicos. El contrato estableció además que una parte del pago debería ser invertido específicamente en la protección y conservación de la biodiversidad, lo que supuso un importante precedente al que siguieron otras industrias y países.

En la actualidad destaca el programa establecido por el Grupo Internacional para la Cooperación en Biodiversidad, que promueve la investigación de compuestos medicinales en todo el mundo, y asegura el retorno de una fracción de los beneficios a los países de origen de los productos y su empleo para la conservación. La idea es que éste y otros institutos de biodiversidad actuarían como organizaciones sin ánimo de lucro estimulando por un lado la investigación y por otro administrando los beneficios en programas públicos y gubernamentales (normalmente de países en desarrollo) de conservación ambiental.

Por otra parte, además de todas estas plantas y animales potencialmente beneficiosos para el ser humano que todavía no se conocen, tenemos que pensar que las técnicas de análisis han mejorado considerablemente en los últimos años. Por eso, muchas especies de latitudes “menos tropicales” deberían ser reexaminadas también usando estas nuevas técnicas, pues podrían contener compuestos nuevos, sólo detectables por estos procedimientos.

Pero tanta riqueza médica tiene un precio y la biopiratería es su consecuencia. Se da la situacion absurda en la que instituciones científicas de los países ricos envían expediciones a estudiar el uso que hacen las comunidades aborígenes de las plantas y cuando regresan patentan los conocimientos adquiridos.

Para luchar contra la biopiratería, la solución que encuentran los gobiernos que quieren proteger sus recursos naturales es registrar su biodiversidad lo más rápido posible y poder así reclamar sus derechos sobre ella, como hizo Perú recientemente con la maca, la uña de gato o el yacón. “Debido a la biopiratería, en 1992, Perú no pudo presentar en una feria de Sevilla (España) la forma tradicional de extraer el componente activo de la uña de gato pues una empresa alemana tenía la patente“.

Sin embargo, que los derechos sobre una planta, su uso o su extracción pertenezcan a una institución o a un país, no va a arreglar demasiado la situación. Las especies biológicas, ¿no deberían ser de todos?


Creo que con estas tres entradas hemos tratado muchos aspectos sobre cómo se descubren los medicamentos. Pero no piensen que hemos terminado. Todavía falta por explicar cómo se inventan, de qué cabezas salen esos bichejos químicos que sirven para curarnos y que no están en la naturaleza. También hablaremos brevemente del último hito de la farmacología, la terapia génica, de forma comprensible para todos. Y para terminar, veremos las peripecias por las que pasa una molécula potencialmente útil hasta que por fin llega a nuestras farmacias… si llega.

Más enlaces | La naturaleza continúa siendo el origen del 70% de los medicamentos
La descripción de especies y la biopiratería
Wikispecies – Directorio libre de las especies

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Un medicamento ilegal contra el cáncer: el dicloroacetato

Posted by azuara en 2 abril 2007

Era un rumor y poco a poco el ruido cada vez es mayor. Las bondades del dicloroacetato, se han colado por los vericuetos de internet hasta reunir un movimiento de enfermos desesperados en busca de una curación milagrosa.

Centenares de pacientes de todo el mundo se automedican sin control con este fármaco, que se vende para uso veterinario. La FDA ha puesto en marcha una investigación y los oncólogos advierten de los riesgos de tomar una sustancia que puede ser peligrosa e interferir en el tratamiento. :: Indusria Farmacéutica ::

Aquí también nos lo olíamos, del sensacionalismo sin argumentos no podía salir nada bueno. Ya existen en internet varios foros en los que enfermos de cáncer se dedican a compartir sus experiencias con el DCA sin ningún médico cerca, sin conocer ni la dosis adecuada, la duración del tratamiento o la forma de administración. Porque además se puede comprar DCA directamente, pese a las advertencias de las autoridades sanitarias.Michelakis, el propio descubridor, está asustado por el fenómeno y teme que desprestigie una sustancia tan prometedora: “Esto lo único que hace es dificultar el desarrollo de un ensayo clínico bien controlado, con un grupo control que permita la comparación. Ese ensayo sería el único modo de demostrar su eficacia, vigilar las posibles reacciones adversas y que permitiría un día solicitar la aprobación a las autoridades sanitarias.”

En un artículo publicado hace poco en Nature recuerdan que a pesar de que parece tener un buen perfil de seguridad, existen evidencias que indican que el DCA podría producir dañar los nervios periféricos, de lo que ya han hablado algunos enfermos:

 

My experience with DCA increased side effects really started about day 25 when I had increasing malaise and the start of tremors in my hands.

El 95% de los medicamentos contra el cáncer que logran resultados tan prometedores en el laboratorio no prosperan, bien porque no funcionan en pacientes reales o porque no resultan seguros.

::New Scientist::

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Homeopatía en los países en desarrollo

Posted by azuara en 28 marzo 2007

Ya hemos hablado alguna vez los perjuicios de estas mal llamadas medicinas inocuas. Y lo seguiremos haciendo, pese a los comentarios de gurúes iluminados en este blog, más preocupados en no dejar escapar el dinero de pacientes (inocentes) que en dar argumentos a sus discursos pseudocientíficos.

Y es que NO EXISTE un sólo estudio serio que garantice que estas terapias funcionan, al contrario: todas las investigaciones que se han hecho demuestran que sus efectos no pasan del placebo. Para ser justos, sí que tienen estudios propios con resultados que se resumen en frases como “tres cuartas partes de los pacientes dijeron sentirse mejor“.

Aunque, sinceramente, que los universitarios ingleses o americanos quieran gastar millones en carreras que no sirven para nada, que mamás naturales acudan a la homeopatía para curar los moquitos de sus bebés (porque es más sano que el suero fisiológico, mire usted), que algunos dueños decidan comprar Apis melifera 40CH para el perro… Nos da (un poco) igual.

Lo que ya no da tan igual es el abuso de estos cuentistas cuando se aprovechan de enfermos terminales en su desesperación; y de niños, que no tienen la libertad de elegir un tratamiento que les pueda curar. La nula ética de “farmacéuticos“, “veterinarios” y “médicos” que se montan al carro del dinero… y de “científicos” que pierden el tiempo en “investigar” pócimas de chamanes cuando podemos estudiar opciones naturales mucho más plausibles, como las plantas medicinales.

O que para investigar se vayan a países del tercer mundo… Dije una vez que los estudios sobre homeopatía se hacían siempre a posteriori, por razones éticas. Me equivoqué:

Remedio homeopático combinado para el tratamiento de la diarrea aguda infantil en Honduras. DiGiacomo R. et al.
The Journal of Alternative and Complementary Medicine


ANTECEDENTES: A pesar de la disponibilidad tan extendida de la terapia de rehidratación oral, la enfermedad diarreica sigue siendo la principal causa de enfermedad y mortalidad en el mundo. Estudios precedentes han demostrado que la utilización de homeopatía es efectiva para tratar la diarrea infantil, pero este tratamiento requiere un entrenamiento especial. OBJETIVO: La medicina combinatoria homeopática, si funciona, podría ser utilizada por el personal sanitario con amplios conocimientos. MÉTODOS: Se llevó a cabo un ensayo doble ciego en Honduras, en el que se evaluó la efectividad de la terapia homeopática para tratar la diarrea en niños. Para ello se juntaron un total de 292 niños, 145 tomaron la terapia propuesta y 147 el tratamiento placebo (…)

La misma diarrea cuya vacuna ha merecido el premio a la mejor investigación médica del año, porque ésta sí, librará a muchos niños de la epidemia. ¿Y un comité ético ha autorizado esta otra investigación? Me pregunto si les sonarán de algo la Declaración de Helsinki o las normas internacionales de Buenas Prácticas Clínicas

Vamos a creer que se cumplieron los protocolos básicos: a los padres les explicaron los riesgos de no rehidratar a sus hijos, y dieron su consentimiento (en fin). ¿Se atrevieron a poner en el folleto informativo la mentira que hay en la introducción del estudio? Cómo se puede justificar este ensayo diciendo algo parecido: ¿¿Que la rehidratación oral está extendida?? ¡Pero si el principal problema es la falta de acceso al agua potable! Es más, estamos de acuerdo en que algo tan simple como conseguir agua limpia y barata salvaría la vida de miles de niños en todo el mundo.

Veamos las conclusiones:

RESULTADOS: No se observó ninguna diferencia significativa entre la resolución de las diarreas entre los grupos tratados y con placebo (…). CONCLUSIÓN: La terapia homeopática combinada ensayada en este estudio no redujo de forma significativa ni la duración ni la gravedad de la diarrea aguda de los niños hondureños. Serán precisos más estudios para desarrollas métodos homeopáticos abordables y efectivos que reduzcan la epidemia global de diarrea infantil.

Otro estudio negativo. Y van… Echando una ojeada a publicaciones anteriores de esta revista podemos encontrar muchos más. Lo raro sería encontrar un estudio que demuestre algo, claro. Pero no crean que van a quedarse tan tranquilos, por supuesto, encuentran una explicación a la carencia de resultados:

A number of factors could account for the ineffectiveness of the homeopathic combination therapy. Although the homeopathic remedies included in the combination therapy were those most commonly prescribed in the previous studies, 12-14 it is possible that a different combination medicine would have been more effective. There is also a possibility that the remedies included in the combination therapy counteracted each other in some way, rendering the individual remedies ineffective. Other factors could be that the therapy was not administered correctly by parents in this study, or that it had lost its potency because of improper storage or handling before it was administered.

Igual es que esta combinación no era buena, o hubo interacciones entre los diferentes compuestos, o las medicinas se estropearon, o… o… los padres no sabían administrarlas. Si tenemos en cuenta que en la homeopatía, las diluciones aumentan la potencia del “principio activo”, un medicamento estropeado debería ser más potente que el original (umm, si suponemos claro, que en el medicamento original había algo).

Another possibility is that the pathogens infecting children in this study were less susceptible to homeopathic therapy in general or to this specific combination therapy in particular.

Mira que tienen mala suerte😛

Pero volvamos a la ética de este “ensayo clínico”. En cierta ocasión comentamos un estudio diseñado por científicos occidentales, puesto en marcha en países que no tienen nada que ver con ellos, del que salían conclusiones bastante sorprendentes. Pero este caso es mucho peor. Como hemos dicho, las fórmulas de rehidratación oral salvan en la actualidad a muchos niños, pero no a todos, cada año más de un millón de niños mueren deshidratados por diferentes enfermedades diarreicas. Qué fácil es ir a un barrio marginal de Honduras, sin suministro de agua ni de electricidad…

Subjects were drawn from two municipal clinics in the Metropolitan Health District of Honduras. The clinics serve an impoverished population of approximately 80,000 people, with no municipal water, electric, sewage, or garbage disposal services. Educational opportunities are low and unemployment is common.

Y probar compuestos que, de quedar algo, serían altamente tóxicos:

The homeopathic combination medicine was composed of the five most common single remedies, which were prescribed for the treatment of 80% of cases of childhood diarrhea in previous studies. These included Arsenicum album, Calcarea carbonica, Chamomilla, Podophyllum, and sulphur.

En la actualidad, probar un medicamento en niños es difícil, mucho más que hacerlo en adultos, pues se les considera población vulnerable, requieren una protección especial. Preguntas en el aire:

¿Es por esto que se han ido a hacer su ensayo a Honduras? ¿Los padres estadounidenses habrían dado su consentimiento? Dado el barrio que nos han descrito, ¿podemos estar seguros de que los padres hondureños fueron bien informados? ¿Se tomaron la molestia de explicarles todo? ¿El comité ético de la Universidad de Washington ha autorizado un estudio en niños del que se sabe no saldrá ningún beneficio? ¿Lo habría permitido en EE.UU.?

¿Saben lo que es la homeopatía?

Varios enlaces más, si quieren podemos tratarlos en los comentarios, a mí ya se me han quitado las ganas:

Y más información:

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Algunos ejemplos de medicamentos naturales

Posted by azuara en 19 marzo 2007

¿Cómo se descubre o inventa un medicamento? (II)

I – Un poco de historia del descubrimiento de medicamentos
III – La farmacia de la naturaleza y los piratas

Hace unos días comentamos que más de la mitad el 70% de los fármacos procedían de la naturaleza. Veamos algunos ejemplos:

De origen vegetal

 

La codeína y el dextrometorfano (antitusivo de los jarabes) son derivados de la morfina, que se extrae del opio. La teofilina, medicamento usado en varias enfermedades respiratorias, del té. Y de la amapola común se obtiene la papaverina, un vasodilatador que se utiliza en problemas circulatorios.Los digitálicos, fármacos muy utilizados en la insuficiencia cardiaca, de la digital. La misma indicación tiene la ouabaína, del estrofanto.

La efedrina que encontrarán en cualquier antigripal, de la efedra (un arbusto chino). La aspirina es un derivado del ácido salicílico del sauce.

Los anestésicos locales (que se usan en odontología, en los caramelos para la garganta o en algunas pomadas) son derivados de la cocaína, alcaloide de la coca.

La pilocarpina, del jaborandi, un arbusto brasileño, se usa en oftalmología para tratar los síntomas del glaucoma. Y un alcaloide de la belladona, la atropina, es lo que contenía el colirio para dilatar las pupilas, ahora se usa otra cosa.

La colchicina, del fruto del cólchico, es el antiinflamatorio de elección en los ataques de gota. El clorhidrato de yohimbina, de la corteza de la yohimba, está prescrito en algunos casos de impotencia sexual masculina.

Los extractos y moléculas aisladas del sen se utilizan como laxantes.

La terapia combinada con artemisina, el medicamento mas utilizado hoy en día contra la malaria, utiliza como materia prima la Artemisa annua. La escasez de esta planta en 2005 tuvo dramáticas consecuencias para los países que estaban tratando de aplicar los nuevos protocolos de malaria.

Varios derivados de la podofilotoxina (un antiviral), que se extrae del rizoma de la podófila, como el etopósido, se utilizan en la quimioterapia tumoral. Los alcaloides de la pervinca de Madagascar, como la vinblastina y la vincristina, son antitumorales en leucemias.

El THC y otros cannabinoides se utilizan en algunos países como analgésicos, recientemente han demostrado además tener propiedades antitumorales.

De otro antitumoral, el taxol, que se extrae del tejo, hablaré el día que comentemos el tema de la bioprospección.

Y los recién llegados, las hormonas vegetales, fitoestrógenos o isoflavonas utilizadas en la menopausia, procedentes de la soja.

Sin contar muchos emolientes, colorantes, aromas y aceites esenciales que encontramos formando parte de los excipientes.


De o
rigen animal

Las hormonas (como la insulina, que se aisló en 1921; adrenalia y sus derivados: las anfetaminas; cortisona; hormona del crecimiento; hormona tiroidea, oxitocina, anticonceptivos, etc.) son copias de las sustancias humanas. Los antiinflamatorios esteroideos son derivados de la cortisona.

La heparina (anticoagulante) también se obtiene de animales. Otras proteinas copias de las humanas son la calcitonina o las citoquinas (utilizadas en enfermedades autoinmunes).

Los anticuerpos (el suero antitetánico en un principio se extraía de caballos), y las vacunas se obtienen de animales.

De hongos

 

Muchos antibióticos: cefalosporina, penicilina y derivados como la amoxicilina.

También la ergotamina procede de un hongo, el cornezuelo del centeno. Se usa contra la migraña. Un derivado, la bromocriptina, se usa en la enfermedad de Parkinson, junto a la levodopa, un derivado de la dopamina (un neurotransmisor).

Y la ciclosporina, utilizada como inmunosupresor en enfermedades autoinmunes (psoriasis, artritis) y para evitar el rechazo en los transplantes.

De bacterias

 

La estreptoquinasa (infarto de miocardio), glicoproteínas (inmunoestimulantes), y anticancerosos como la mitomicina son productos bacterianos.

Y por supuesto antibióticos: tetraciclinas, neomicina, gentamicina, kanamicina, estreptomicina, rifampicina

De origen mineral:

 

Las sales de aluminio y de magnesio que encontramos en medicinas para la acidez de estómago.

El talco para aliviar el picor y como base de pomadas. En los alimentos aparece como como E553b. El sulfato de zinc es frecuente en las pomadas para bebés.La vaselina y la parafina son un productos del petróleo.

El bicarbonato de sodio, presente en los antiácidos comerciales.

O el trióxido de arsénico para el tratamiento de pacientes con leucemia promielocítica aguda.

Hay que decir que aunque en un principio éstas eran las fuentes de todos estos medicamentos, en la actualidad muchos de ellos se fabrican en el laboratorio para no tener que depender de la naturaleza (por razones ecológicas o económicas).

Espero que lista sirva para comprender que la medicina natural es simplemente… natural, sin más calificativos. Y que la de las farmacias, está respaldada por la investigación científica, sin más añadidos tampoco. Es curiosa la típica dicotomía que hacen algunas personas: natural=suave (?), químico=tóxico.

Continuará…


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La Historia de los medicamentos naturales

Posted by azuara en 14 marzo 2007

¿Cómo se descubre o inventa un medicamento? (I)

Porque esta es la forma más “natural” de encontrar un algo que nos cure (y por algún sitio había que empezar). Hoy quería contarles de dónde salen la mitad de esos compuestos químicos con nombres tan raros que aparecen en las cajas de las medicinas. Y es que lo que igual no sabían es que más de la mitad de los medicamentos que encuentran en sus farmacias provienen de la naturaleza o son sintetizados por el hombre imitando sustancias naturales.

La otra mitad son compuestos sintéticos, es decir, inventados, siguiendo un proceso que en farmacología se conoce como diseño racional, del que hablaremos en otra ocasión.

Desde tiempos inmemoriales, el hombre ha explorado la naturaleza en pos de sustancias que le sean útiles. Pero la búsqueda de nuevas sustancias medicinales no es algo del pasado, la industria farmacéutica sigue buscando remedios a nuestras enfermedades en la naturaleza, de la bioprospección también habrá una entrada más adelante. De esta manera se han descubierto estructuras moleculares que no podrían haber sido predichas por los farmacólogos, como la ivermectina, aislada de un hongo de Japón, uno de los antiparasitarios más eficaces que existen y que genera ventas millonarias a la compañía que la produce.

Por el momento, sólo vamos a hablar de historia:

DE LAS INFUSIONES A LOS COMPRIMIDOS

Para llegar a los medicamentos que utilizamos en la actualidad, la medicina, la farmacia y sobre todo la química han pasado por varias etapas importantes, que aunque ahora nos parecen “lógicas” en su momento fueron auténticos hitos.

En primer lugar, la ciencia de la salu
d tuvo que admitir algo fundamental: la enfermedad no tenía ninguna naturaleza mística, sino que estaba originada por agentes externos o internos contra los que se podía luchar. Así a lo largo de los siglos se descubrieron numerosas plantas terapéuticas de forma empírica.

En el siglo XVI Paracelso, médico y alquimista al que los boticarios consideramos el padre de nuestra ciencia, intenta por primera vez dar una explicación racional a las propiedades curativas de las plantas:

“Pongamos una hierba con una virtud específica, purgativa por ejemplo. Esta virtud es el saber de la hierba. Para poder entender perfectamente esta hierba y su virtud, el médico de la naturaleza deberá comprender su mecanismo interno. En otras palabras, existe constitutivamente un elemento microscópico en la planta que produce su acción”.

Está hablando de lo que conoceríamos más tarde como principio activo. La planta no cura por sí misma, hay algo dentro de ella que tiene esa propiedad curativa. Uno de sus discípulos J.B. van Helmont dará forma científica a estas ideas. “El empleo prudente de extractos de plantas en terapéutica permitiría curar de forma más predecible“. Se le considera el padre de la quimioterapia o la curación por la química. Propone utilizar extractos de las plantas para poder controlar las dosis de forma más precisa.

Mientras tanto, la farmacopea europea empezó a crecer de forma exponencial. La llegada al Nuevo Mundo y la mejora de las comunicaciones hacia Asia, trajeron hasta Europa toda una pléyade de plantas y especias con aplicaciones más allá de la buena cocina. Por ejemplo, la raíz de zarzaparrilla, una planta trepadora, es una de las primeras armas contra el reúma, o la ipecuacuana, clave para tratar la epidemia de disentería.

Pero si hay una reina en este sentido es la quina. Si bien el paludismo o malaria se conocía desde la Antigüedad hubo que esperar hasta principios del siglo XVII para tener un tratamiento eficaz. Fueron los jesuitas quienes descubrieron que la corteza del árbol de la quina, planta que ya usaban los americanos contra los estados febriles, era capaz de curarla. Y así durante el siglo XIX el arsenal farmacéutico siguió creciendo.

Uno de los principales retos de la Bioquímica de la época era precisamente purificar las moléculas que componían los seres vivos para así entender mejor su funcionamiento. Y por supuesto, los compuestos medicinales estaban entre las prioridades de los bioquímicos. En 1817 F.W. Sertürner aisló el primer alcaloide: la morfina del opio. En 1820 en Francia, P.J. Pelletier siguiendo la estrategia del alemán aisló la emetina de la ipecacuana, en 1819 se consiguió extraer la nicotina del tabaco, en 1819 la cafeína y en 1833 la atropina, alcaloide de la belladona. Y muchos más compuestos naturales que siguen formando parte de preparados medicinales en la actualidad.

A estas alturas la Química y la Bioquímica ya estaban preparadas para empezar a analizar de cerca la estructura de todas estas sustancias, pero todavía faltaba algo importante: sintetizarlas en un tubo de ensayo. Es aquí que un químico alemán, Wöhler pasaría a la historia al conseguir obtener la primera molécula orgánica a partir de compuestos simples: la urea.

Sus resultados alentaron a los químicos de la época a investigar más y más procesos de extracción, purificación y síntesis de todo tipo de compuestos naturales: proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas… y naturalmente, principios activos.

Los inicios de la Química orgánica. Todos esos compuestos que encontrábamos en la naturaleza ya no le pertenecían en exclusiva, éramos capaces de fabricarlos y obtener sustancias idénticas a las naturales. Aunque todo este proceso, no siempre fue tan sencillo. La estructura química de la quinina, el principio activo de la quina, se caracterizó en el siglo XIX, y todavía se tardó un siglo más, en 2001, en conseguir su síntesis total de forma totalmente estereocontrolada, sin su isómero, la quinidina.

Y si ya sabemos cómo son los principios activos naturales y los podemos fabricar ¿por qué no intentar mejorarlos? Pues por ejemplo, muchos de los compuestos que se usaban antiguamente contra las infecciones eran demasiado tóxicos; por ejemplo, el arsénico, que ya recomendaba Dioscórides contra los parásitos. A partir de este mineral, Ehrlich desarrolló los arsenobenzoles que se usarían contra los tripanosomas. O el salvarsán, que dio lugar a los neosalvarsanes en 1912, medicamentos preciosos contra la sífilis.

O el trabajo de Gerhard Domagk, quien, mientras estudiaba cierto tipo de colorantes descubrió la primera familia de antibióticos: las sulfamidas. Estas mismas moléculas, por un giro del destino de esos que ocurren en la farmacología, originaron el grupo de antidiabéticos orales más utilizado hoy en día, las sulfonil ureas.

Y mejoras que significaron un avance en otras ciencias médicas. Claude Bernard, fundador de la medicina experimental, dijo en 1864 que el curare, un veneno vegetal utilizado por los habitantes de la Amazonia, ocuparía un sitio importante en la medicina cuando entendiéramos su composición. Se hicieron varios intentos para poder usar este veneno paralizante en enfermedades convulsivas, como el tétanos, hasta que en 1935, el inglés Harold King aisló la d-tubocurarina, entre otros principios activos, de este complejo veneno. Este compuesto fue fundamental en los inicios de la cirugía cardiaca y el desarrollo de varios anestésicos.

Y así hasta llegar a gran parte del repertorio farmacéutico actual.

Para conocer cuáles son todos estos medicamentos de origen natural, les voy a pedir que sean pacientes, que ya ha quedado una entrada un “poquito” larga

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Keledenato 1000 para el fin de semana

Posted by azuara en 10 marzo 2007

Por fin estos farmacéuticos hacen algo útil😉


Una medicina más para las enfermedades del alma que tan de moda están últimamente. Aunque ésta no está mal, pura filosofía zen, jeje.

Lea las instrucciones de este medicamento
Consulte con su farmacéutico.

Tenía que decirlo😛

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El dicloroacetato o el truco de los "fármacos revolucionarios"

Posted by azuara en 9 febrero 2007

El dicloroacetato (DCA), la nueva moda de la blogosfera, es un nuevo fármaco que podría servir para tratar varios tipos de cáncer, de forma muy barata.

La noticia de la que tanto se habla últimamente, proviene un estudio canadiense aparecido en Cancer Cell, una de las revistas más prestigiosas del área. En ésta, el DCA demuestra una importante actividad antitumoral in vitro reactivando la apoptosis; al mismo tiempo que parece inocuo para las células sanas. El problema es que al tratarse de una molécula exitente (se utiliza en la actualidad contra algunas enfermedades metabólicas), a las grandes farmacéuticas no les interesaría su estudio porque no les reportaría suficientes beneficios, y la investigación debería contar con donaciones para poder seguir adelante.

En primer lugar, el escepticismo de esta entrada parte de la idea de que todos los días decenas de fármacos demuestran una actividad “prometedora” en tubos de ensayo, y tienen el mérito de formar parte de publicaciones en revistas prestigiosas. Sin embargo, sólo unos cuantos servirán realmente para tratar la enfermedad. ¿Por qué entonces estas oleadas informativas respecto a ciertos productos que todavía están en pañales? Ya explicamos en una ocasión por qué era tan difícil sacar conclusiones prácticas de este tipo de resultados.

Mientras la publicacion respeta los estrictos criterios de la objetividad científica, las noticias periódisticas que hablan de estas moléculas responden todas a un esquema idéntico:
  • Nuevo fármaco/vacuna prometedor…: Es algo completamente novedoso, recién descubierto, pero ya sabemos que puede ser útil. ¿Cómo, si la mayor parte de las veces no se ha pasado de los test básicos de seguridad y eficacia? Un compuesto que esté en fase II de un ensayo clínico ya no es “nuevo” aunque al gran público no le diga nada, y sin embargo tiene muchas más posibilidades de desembocar en un producto útil de verdad.
  • …contra el cáncer/sida: Estas moléculas nunca llamarían la atención si no sirvieran para tratar una de estas dos enfermedades.
  • … encontrado en… : Casi siempre un producto natural y/o con cierto componente económico/político (hueso de la aceituna, piel de la uva o una planta en peligro de extinción de la cuenca amazónica).
Nuestro DCA lo tiene todo. Y si a esto le unimos la idea extendida sobre la maldad de las empresas farmacéuticas, ya tenemos una noticia asegurada.

En segundo lugar, la industria farmacéutica no patenta únicamente la molécula, sino su utilización y su fórmulación final. Es decir, el dosier del ensayo clínico que la compañía va a presentar a la organización del país encargada de aprobar el medicamento incluye: pruebas de su eficacia, tolerancia, toxicidad, relación beneficio/riesgo, indicación y un resumen de las características del producto (presentación, efectos secundarios, interacciones y necesidad del mismo -debe mejorar lo existente en el mercado-). El medicamento (principio activo más todo lo que le acompaña) se puede patentar.

Cómo puede decir alguien que no compensa investigar un tratamiento contra el cáncer. El paludismo, el dengue… no interesan; pero el cáncer, el sida, la diabetes, el colesterol; todas esas enfermedades de los países que pueden pagar sus tratamientos, interesan, y mucho. Cada año organizaciones públicas y privadas gastan millones en comprender y tratar esta enfermedad, desde la investigación básica de las universidades, el descubrimiento de nuevos tratamientos o la evaluación de los mismos.

Y desde cuándo fabricar un medicamento barato no es rentable… Se ha pasado del entusiasmo de un compuesto fácil de obtener (e investigar) al miedo a no poder comercializarlo ¿por esta misma razón? Si el DCA sigue demostrando que funciona en este sentido, no hay duda, las farmacéuticas se interesarán en él. Pero es que “sólo” el 50% de los ensayos clínicos están financiados por la industria.

Es más, ¿acaso se dejan de investigar los medicamentos no protegidos? ¿No aparecen continuamente nuevos usos del ácido acetilsalicílico?

Si de verdad nadie quisiera financiar el estudio, además hay otras opciones. El fenilbutirato de sodio es otra de esas moléculas “no patentables”. Está comercializado para tratar trastornos del ciclo de la urea en niños, una enfermedad rara. De hecho, muchos de los fármacos contra el cáncer, como la eritropoyetina, se desarrollaron por el procedimiento urgente de los medicamentos huérfanos, por los que las farmacéuticas reciben una interesante financación por parte de los gobiernos.

Y por qué recurrir a las grandes compañías. Si como dicen, son las farmacéuticas las que pagan, existirían muchas sin ánimo de lucro dispuestas a financiar esta investigación.

Pero no vayamos tan rápido. El DCA no ha demostrado (ni lo hará) que puede curar EL cáncer. Si finalmente las pruebas que van a seguir a esta publicación avalan que el compuesto tiene futuro, no hay duda de que una compañía subvencionará los ensayos que falten para conseguir poner su nombre en el dosier de la solicitud de autorización. Y pueden estar tranquilos, esta compañía encontrará la forma de compensar el gasto y sacar un jugoso beneficio.

En resumen, no nos parecen legítimas este tipo de falsas esperanzas teñidas de política para llamar la atención de los medios sobre unos productos que puede que no lleguen a ningún sitio.

Primer efecto secundario de la oleada conspiranoica, digo, informativa sobre el DCA. Gente tratando de conseguir el producto en internet, cuando todavía no se sabe si funciona en seres humanos, la dosis apropiada, la duración del tratamiento, si hay efectos secundarios… nada. Otra entrada de un blogger de ScienceBlogs en la misma línea.

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¿Qué hacer con los medicamentos caducados?

Posted by azuara en 11 enero 2007

Oímos a menudo que es conveniente revisar nuestros botiquines caseros al menos una vez al año, y llevar a la farmacia todos aquellos medicamentos caducados, en mal estado, sin prospecto o envase original.
Una de las razones es proteger al consumidor. Más allá de la fecha de caducidad no se han realizado las pruebas necesarias al medicamento para garantizar que sigue como el primer día, podría ser más tóxico o no funcionar. Es decir, es simplemente imprevisible.

Pero con esta práctica, a quien se quiere cuidar especialmente es al medio ambiente, y sí, indirectamente nuestra salud de nuevo. Un medicamento que acaba en la basura:

  • Puede ocasionarse la contaminación del agua potable.

  • Los antibióticos, antineoplásicos y desinfectantes no biodegradables pueden matar las bacterias necesarias para el tratamiento de las aguas residuales
  • Cuando se queman medicamentos a baja temperatura o en recipientes abiertos en condiciones no adecuadas pueden liberarse contaminantes tóxicos a la atmósfera.
  • Los medicamentos caducados pueden acabar en manos de personas que buscan en los basureros o de niños.
  • Si las preparaciones farmacéuticas se guardan en su envase original existe el riesgo de que se revendan.
En España por medio de una entidad sin ánimo de lucro, el SIGRE, se puede depositar los restos de medicamentos, envases y medicamentos caducados en la farmacia más cercana. Esta organización se encarga de la destrucción controlada de los medicamentos y el reciclaje de las partes aprovechables de los envases. Por suerte, existen iniciativas similares en muchos países, como México, o Argentina.

Eso sí, nada de tirar termómetros, agujas, radiografías, gafas, pilas, gasas ni productos químicos sin envase.

Además los farmacéuticos pueden devolver los medicamentos caducados al fabricante (a través de las mismas vías de distribución) siempre que no se superen los 6 meses.

Pero a veces también acumulamos en nuestras casas medicamentos que están en buen estado pero que no utilizamos, bien porque nos hemos curado de la enfermedad para la que nos los recetaron, porque ya no nos hacen falta o porque nos han cambiado de medicación. Una opción es devolverlos a la farmacia también, pero teniendo en cuenta que están en buen estado, ¿se pueden donar? Ya no. La OMS ha denunciado repetidas veces la llegada masiva de medicamentos no utilizables a países en desarrollo en situaciones de crisis. Ocasionando más problemas que beneficios.

Algunas organizaciones de cooperación internacional trabajan para que estas donaciones se desarrollen bajo criterios sanitarios aceptables. En España, FarmaFronteras, organiza campañas periódicas de recogida de medicamentos y se les puede contactar en el número 943 217 639 o en el correo electrónico farmafronteras@geocities.com.

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Y si el paciente se empeña en acudir a la "medicina" alternativa…

Posted by azuara en 17 diciembre 2006

Una de las mentiras más habituales en torno a la medicina “alternativa” es la que la califica de inocua. ”Total, si mal no me va a hacer”. La realidad es que la homeopatía (y pseudociencias afines) puede hacer mal, y mucho. Y no hablamos sólo de ineficacia, como se ha demostrado tantísimas veces desde varias revistas científicas, sino de estudios como éste:
Chang et al (2006). Outcomes of breast cancer in patients who use alternative therapies as primary treatment. Am. J. Surg. 192:471-473.

ANTECEDENTES: Algunos pacientes con cáncer de mama optan por las medicinas alternativas en lugar de seguir los tratamientos tradicionales. Esta opción se encuentra favorecida por la falta de datos publicados en este campo. MÉTODOS: Se analizaron los resultados de pacientes con cáncer de mama que han rechazado o retrasado la cirugía, la quimioterapia o la radioterapia. CONCLUSIONES: Las terapias alternativas utilizadas como tratamiento primario en cáncer de mama se asocian con un incremento en la recurrencia y la mortalidad. La sustitución de la cirugía por homeopatía dio lugar a la progresion de la enfermedad.

La particularidad de este estudio es que analiza pacientes que siguen con los tratamientos convencionales, pero los usan de forma complementaria, es decir, el tratamiento alternativo es el principal. Por cierto, resulta fascinante la variedad de terapias alternativas que utilizaron los pacientes elegidos: calcio coralino, homeopatía, coenzima Q10 (qué científico), plantas medicinales, dietas, vitaminas, terapia con quelatos…

Y ahí están los resultados: la medicina alternativa dio una oportunidad de oro al tumor para desarrollarse, con resultados dramáticos para muchas de ellas.

Unas cuantas mujeres, pero ¿y si hablamos de miles de personas?

Estudios como el anterior sólo se pueden hacer a posteriori por razones éticas. ¿Pero qué ocurre cuando uno de estos pacientes decide acudir a uno de estos “expertos” poniendo en peligro su vida? Es decir, qué hacer si somos testigos de ello.

Un caso concreto

En esta entrada, un médico relata una conferencia en la que un colega cuenta el caso de una paciente de unos 30 años que acudió a él por un bulto en el pecho. El médico le pidió mamografías y ultrasonidos para completar el diagnóstico, a lo que la paciente no puso ningún problema. Lo curioso es que mirando sus archivos el médico se dio cuenta que la mujer había estado en su consulta en 2003. En el historial había varias mamografías, en las que se advertía una masa de menos de 1 cm de diámetro. Pero además había una biopsia con un diagnóstico contundente: Adenocarcinoma. Cáncer de mama.

En aquel momento la mujer se negó a operarse, a pesar de que el médico le explicó que un tumor tan pequeño tenía un pronóstico excelente si se extirpaba, pues no existía riesgo de que se extendiera a los nódulos linfáticos. Pero la mujer hizo oídos sordos, era una de esas fanáticas de la medicina alternativa y quería dar una lección al médico. Durante tres años probó té de Essiac, homeopatía, la Terapia de Hoxsey, el tratamiento Gerson y la terapia Reiki, entre otras (me da pereza buscar qué es todo esto…). Y desapareció de la consulta… hasta aquel día.

El tumor no sólo había progresado, sino que había progresado mucho. Tenía 6 cm de diámetro hasta hacerse incluso visible a través de la piel. Además había desarrollado varios nódulos en las axilas perfectamente palpables. Afortunadamente no había focos de metástasis en la médula ósea.

Ante el cuadro lo lógico es pensar que la paciente aceptó que la operaran y seguir la quimioterapia. Pero no (tranquilidad, la historia tampoco tiene un final dramático-sensacionalista). La mujer había acudido a la consulta sólo para comprobar la progresión del tumor, porque tenía muy claro que no abandonaría los tratamientos alternativos. “No creía en la medicina tradicional”, además se encontraba bien. Su marido incluso pidió el divorcio y la custodia de sus tres hijos, ante la inminente incapacidad de su mujer.

Y
en realidad aquí termina la historia. En la conferencia, el cirujano hizo una pausa, más que contar una anécdota, estaba pidiendo la opinión de los asistentes sobre un caso que no podía quitarse de la cabeza. Y preguntó a la audiencia: ¿Qué podía hacer? ¿Qué se puede hacer cuando no se consigue convencer a uno de estos pacientes?

Parece que la respuesta es: Nada. Los médicos tienen el deber moral y legal de salvar la vida de las personas, pero cuando un tratamiento es activo y el paciente se niega a aceptarlo, hay poco que hacerl. Si consideramos que el paciente ha sido bien informado de todos los riesgos que conlleva su decisión, no podemos decir ya que se trata de un fallo del sistema sanitario, o del propio médico. Al menos, en mi opinión.

Cuando se trata de testigos de Jehová entre la vida o la muerte, la decisión de hacer una transfusión sanguínea queda en manos del doctor. Afortunadamente ha habido algunas sentencias que han declarado inocentes a médicos que actuaron en contra de estos pacientes por salvarles su vida. Aunque también ha habido sentencias contrarias…

Sin embargo en este caso es, si queremos verlo así, más fácil. No podemos obligar a la mujer a meterse en el quirófano ni a que siga el tratamiento. La única forma sería demostrar una enfermedad mental, pero no es el caso.

Mientras tanto, sólo esperar a que cuando acuda a la medicina tradicional no sea demasiado tarde.

¿Y cuándo se trata de niños?

Cuando hablamos de menores, el asunto es más complicado. Tenemos el caso de una niña de 13 años al que le diagnosticaron linfoma de Hodgkin (hay que decir que este tipo de tumor tiene un pronóstico favorable para el 85% de los niños tratados). Sus padres incluso acudieron a los tribunales de Texas para que les dejaran seguir los métodos de su pseudomédico: tomar grandes cantidades de vitamina C, en lugar de acudir a la quimioterapia. Se salieron con la suya y e ingresaron la chica en un centro en el que según ellos está siguiendo varios tratamientos alternativos. Y el centro en cuestión debe ser bastante caro además, porque el padre abrió un blog para recaudar fondos.

En noviembre de este año, tuvo lugar un caso similar en Virginia. Un niño con el mismo cáncer que la anterior y cuyos padres se negaron a someterle a quimioterapia y fueron denunciados por los médicos. Incluso cuando el juez pidió más pruebas diagnósticas, también se negaron a realizarlas. Pero aún así el juez siguió firme y firmó una sentencia por la que el estado compartía la tutela del niño con los padres hasta que éste terminara el tratamiento. Los padres fueron acusados de negligencia grave al haber, además, retrasado el tratamiento de su hijo cuatro meses.

Este último caso y los dilemas éticos y legales que plantea se encuentra muy bien explicado en la siguiente publicación:

Do parents have the right to refuse standard treatment for their child with favorable-prognosis cancer? Ethical and legal concerns.
Jeffrey D. Hord, Waqas Rehman, Patricia Hannon, Lisa Anderson-Shaw, Mary Lou Schmidt (2006).
J. Clin. Oncol. 24:5454-5456.


La mujer de la primera historia sigue viva y sigue con sus tratamientos alternativos. Es un caso extremo de negación de la realidad. Pero por desgracia no es el único. En mis años de farmacéutica de mostrador fuimos testigos del fallecimiento de una mujer (un cáncer de pulmón) que ya sólo creía en su homeópata. Eso sí, la farmacia siguió vendiendo Acidum Nitricum 15CH y demás frasquitos.

En realidad, nunca se plantearon otra cosa…

¿Quién tiene la culpa?


DOCUMENTACIÓN

Imprescindible: ¿Funciona la Homeopatía? (atención a los comentarios)

New Scientist: 13 things that do not make sense
http://www.aaas.org/spp/sfrl/per/per46.pdf
Homeopatilín
(blog sobre las mentiras de la homeopatía)

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